Se trata de una humilde ermita, un poco apartada del núcleo de Ajo. Al parecer, debió de ser construida en torno al siglo XII, pero fue sufriendo diversas modificaciones hasta el siglo XVI, por lo que hoy podemos ver una construcción con elementos románicos y góticos. Consta de friso, portada y canecillos románicos. Es además, escenario de una gran comida y fiesta popular que, el primer viernes de septiembre, reúne a todos los habitantes del pueblo.

En el barrio de El Cagigal de Güemes existe una última ermita, la de San Julián. En origen fue románica, como prueban los canecillos del siglo XII o XIII. Consta de una sola nave de estilo gótico y conserva una imagen de la Virgen. Hasta el siglo XIX fue hospital para peregrinos del Camino de Santiago. El primer sábado de septiembre celebra la popular fiesta de Nuestra Señora de la Consolación.