Junto a la carretera que desde Ajo nos conduce al valle de Güemes, nos encontramos con la humilde y hermosa ermita de San Roque. Se encuentra enclavada entre verdes prados y frondosos eucaliptales.

Su fundación se remonta a la Edad Media y celebra su fiesta el día 16 de agosto como es preceptivo. El bello paraje en el que se encuentra, invita a acercarse para visitarla. Desde aquí, podremos contemplar unas inmejorables vistas de la localidad de Ajo que se extienden hasta la costa, con las playas, el faro y la ría de Ajo como indiscutibles protagonistas.